No pretendo escribir un ensayo ni un gran tratado, solo deseo plantear ciertas inquietudes y tratar de generar un tema a debatir.
El diseñador como actor social tiene una responsabilidad política (refierome a la acción civil y ciudadana) al ejercer que no puede ni debe evadir. Como configurador cultural, el rol social del diseñador va más allá de trabajar en campañas gubernamentales, apoyar a ONGs y servir como voluntario. Lamentablemente, las acciones significativas que tienen como foco la construcción de la sociedad en la que nos desenvolvemos mediante las herramientas que nuestra disciplina nos entrega, requieren de una inquietud y uso intelectual un poco más desarrollado. Planteo esto no con un ánimo pedante y elevado, sino como crítica al profuso tecnicismo práctico de la formación en diseño (tecnología, mercado, oficio, etc).
Hay una serie de fenómenos que suelen usarse recurrentemente en los medios de comunicación y en el ámbito publicitario-comercial y son fuente de análisis teórico como la objetificación (o cosificación) de la mujer, la alteridad (u otredad), la validación de prejuicios y la estereotipación de los individuos entre otros.
¿Qué papel nos toca como diseñadores al momento de pensar y proyectar elementos de comunicación que de una manera u otra configuran el mundo que habitamos? ¿No somos responsables de todos esos vicios, aunque muchos de ellos validados y vueltos invisibles e incuestionables?

A nadie le extraña el uso de la mujer como objeto físico y sexual, y seguramente muchos de nosotros hemos tenido que usar en algún proyecto el concepto o representación femenina relacionada con el deseo, el placer o la posesión. Se ha escrito mucho acerca de las consecuencias de esta cosificación, y en nuestra sociedad las hemos vivido en gran medida: violencia sexual, violencia psicológica, trastornos alimenticios por aspiración a íconos de belleza irreales, sobre-sexualización (no existe la palabra pero queda más claro) adolescente, y discriminación en puestos de poder.
O en el caso de la alteridad, concepto que describe cuando algo o alguien se refiere al otro, como alguien distinto a mi, o que no pertenece a mi grupo. Nuevamente nos encontraremos con amplios ejemplos de esto, a nivel mediático y masivo. La representación de minorías (étnicas, sexuales, raciales, etc.) o la representación de la pobreza o los “pobres”, no ha ido sino separándonos y ampliando la brecha entre cada participante de la sociedad, desde el momento en que conceptualmente (e ideológicamente) presentamos al otro efectivamente como “otro” distinto a mí, y que no forma parte de mi grupo social (lo acepto, pero no lo incorporo).
O el uso de estereotipos que no hace más que validar los prejuicios que tenemos de grupos sociales. Recuerdo una campaña de Metro de Santiago en la que pudimos ver en sus piezas a un “feo-nerd”, a unas niñas vestidas “como prostitutas”, un punk, y otras. Claramente el texto de anclaje en cada una de ellas hacía alusión a los prejuicios instaurados socialmente, pero no necesariamente positivos.

Todos estos fenómenos se dan principalmente en el mundo de la publicidad (y más vistosamente, ya que los podemos encontrar en la TV y en la prensa). Los diseñadores somos los llamados a cuestionarnos la utilización de estas representaciones, puesto que los publicistas no poseen la formación ni las herramientas intelectuales para hacerlo, tampoco el interés por cambiarlo puesto que dirán que no hacen más que reflejar el sistema que existe. (invito a leer estudio de Sernac http://www.sernac.cl/estudios/detalle.php?id=1198)
Ojo que hay otras situaciones además de las planteadas, como el hecho de que el marketing finalmente termine posicionando y volviendo una necesidad vehículos 4×4 (más bencina, más contaminación, más espacio) cuando con suerte, el usuario terminará usándolo para ir al supermercado solamente.
Acá tenemos un importante rol social que cumplir según mi punto de vista y creo que debemos al menos cuestionarnos lo que se ha hecho y lo que estamos haciendo. Y no me planteo como alguien que no ha participado del sistema criticado arriba, solo he comenzado a cuestionarlo. ¿Alguien está de acuerdo?