…Como iba diciendo…

Tipografía Vector vs. Bitmap

Punto crítico. Muchas veces vemos piezas gráficas impresas (avisos, afiches, flyers) en los que la tipogrfía se ve “borrosa” o desenfocada. Otras veces se ve pixelada. Esto se debe a dos cosas; a que la tipografía es bitmap y a que el “anti alias” se encarga de suavizar los contornos, cosa que para retoque fotográfico es una ayuda, pero para textos es un defecto. La solución no pasa por quitarle el anti alias al texto en Photoshop. La solución pasa por no usar tipografía bitmap en textos menores a 15 puntos. Cuando los texots son de buen porte, el anti alias no alcanza a afectar la definición de los contornos, pero cuando los contornos son muy finos (sobre todo en tipografías con serif) el anti alias se nota en exceso. La solución es simplemente agregar esos textos en vector en cualquier programa de maquetación para impresos. Esta es la razón por la que muchas veces los afiches son comenzados en Photoshop y rematados en Illustrator, por ejemplo. Un tríptico o folleto ni hablar. Sé de varias imprentas que te dirán… “Nooo, mándalo en JPG si sale igual”. Créanme que no. Este consejo es absolutamente olvidable si el texto importa poco y el trabajar a dos programas es más un obstáculo que una solución.

Este posible problema, además es muchas veces invisible en pantalla e incluso en las pruebas impresas en inyectoras de tinta; el problema aparecerá en el “ripeo” de la tipografía. Ripear (barbarismo derivado de la sigla RIP) es el proceso de convertir ceros y unos en puntos de trama e información de color para imprenta. Es el momento en que resolución se convierte en lineatura y el momento en que las fotos son “ripeadas” a 300 dpi cuando es alta resolución para offset o flexografía y los textos en cambio generalmente son ripeados a 2400 dpi (ocho veces más fino). Así de exigente es la tipografía. Pero ese ripeo diferenciado no se puede hacer si los textos ya vienen a 300 dpi y si peor aún son un mapa de bits. Los vectores en cambio son exportables y ripeables a la definición de trama que la pre-prensa decida. Esta es la razón técnica que explica las diferencias visuales de tipografías vector versus bitmap.

Relación entre Color y Tamaño

Otro aspecto que afecta seriamente la definición e incluso legibilidad de los caracteres de una tipografía es el color, en cuanto a su composición. Sucede que en pantalla todos los colores se ven parejos y “llenos” (sin tramar), pero a la hora de imprimir con los colores proceso (CMYK) la situación cambia bastante. Con tramas estocásticas (digitales, como las plotter e inyectoras de tintas de sobremesa) el problema es menos grave, pues los puntos de color se acomodan y distribuyen muy homogéneamente. De hecho pueden dar falsas esperanzas de cómo se verá el resultado final si nos llegamos a cambiar de trama durante el proceso de impresión (por ejemplo prueba de impresión en inyectora para un flyer impreso finalmente en offset). Y es que las tramas convencionales se componen de porcentajes de tintas que se traducen en tramas geométricas rígidas que combinan puntos de tinta con espacios en blanco. Eso ya afecta el remate de contornos de una letra, pero si a eso agregamos que a veces el calce entre una tinta y otra (C+M+Y+K) no es perfecto, el resultado final puede ser desastroso. Caracteres que vibran, letras “apolilladas”, etc. Existen dos soluciones para este problema…

La primera consiste en empobrecer los componentes de color básico, a medida que se reduce el tamaño de una tipografía, para facilitar su calce y reforzar la saturación de los porcentajes (evitar el efecto polilla). Así, para tipografías normales (ni muy finas ni muy rebuscadas o adornadas), se pueden combinar los cuatro colores proceso con tranquilidad hasta un tamaño mínimo de 20 a 18 puntos, dependiendo del ancho de caja y de si la tipografía tiene serif, por ejemplo. Luego, entre 18 y 14 (a 12) puntos, nuevamente dependiendo del grosor de la tipografía, preparar colores con máximo 3 colores proceso (y por lo menos un par en alto porcentaje de trama). Entre 12 y 9 solo dos y ojalá con porcentajes sobre el 60% de trama. Y bajo 9, optar por un solo color y ojalá de 80% en adelante. Esta última opción puede parecer pobre cromáticamente, pero es segura y los maestros de prensa lo agradecerán.

La segunda solución es un poco más costosa, pero menos complicada. Se trata de pagar una tinta directa (vulgus “Pantone”) para los textos de color en tamaño pequeño. Este consejo es prácticamente obligatorio al tratarse de colores livianos (por ejemplo un verde agua) en textos de tamaños alrededor de los 10 puntos. Un verde agua por cuatricromía implicaría un 70% de amarillo y un 50% de cyan (C70%+Y50%). Eso en una tipografía tamaño 8, regular con serif es simplemente un dolor de cabeza y de vista. Es mejor buscar alrededor del 360 de Pantone Formula Guide y elegir un verde claro… Y por supuesto pagarlo. Esta solución también tiene límites, pues aunque sobre la plata, los cuerpos de color de las máquinas de imprenta es limitado. Sugerencia: no más de dos colores especiales si no quieres salirte de presupuesto por caprichos. Esto además permite ajustar las cargas de tinta para el registro correcto de color de las posibles fotos en el impreso, sin afectar el color de los textos, pues las fotos estarán en CMYK y los textos en Pantone.

Posibles Problemas en Pre-Prensa.

Si has hecho bien todo lo anterior, las posibilidades de tener problemas en pre-prensa se reducen un montón, pero veamos los más frecuentes. El ganador indiscutido de las torpezas del diseñador apurado es… No adjuntar las #*~@^¨°!¬¬ fuentes!!! Por motivos de seguridad y sanidad laboral, pre-prensa te va a padir que se las envíes, aunque sea la más común de todas. Pues nada, las zipeas y las despachas. Pero ojo… Recuerda Mac para Mac y PC para PC, a menos que sean Open Type. A veces ciertas propiedades del manejo tipográfico se comportan distinto con solo cambiar el proveedor de fuentes (Open Type por Adobe, por ejemplo). Nunca está demás echarle un ojo a los párrafos (especialmente tildes y “Ñ”). Otro posible problema son los cambios de color al pasar del mundo ideal de los programas al mundo real de los sustratos y las tintas. Para eso, una buena guía de color y una buena corrección en el mismo departamento de pre-prensa son suficientes. Cualquier otro problema se solucionará como se solucionan todos los problemas en pre-prensa; yendo con prontitud y humildad, con la mejor disposición.

Posibles Problemas en Prensa.

Los síntomas pueden ser parecidos, pero las causas son muy distintas. Lo más habitual son problemas de calce o de variación de color. Ambos se solucionan con la misma receta; o separamos el texto de las imágenes y lo trabajamos en color directo (un Pantone) y aguantamos el impacto en el bolsillo (que tampoco es tan terrible) o nos ponemos pesados y exigentes, lo que puede solucionar el problema, pero puede perjudicar tu relación cliente-proveedor, a veces de manera irreversible. La decisión queda a criterio. Nuevamente, sugiero un poco de humildad y otro poco de confianza, a fin de cuentas a la imprenta le importa que el trabajo se haga bien tanto como a ti, pues su prestigio también está en juego (si es que tiene prestigio… Si no… Cámbiate de imprenta!!!).

Bueno, has llegado estoicamente al final del primer ladrillo de esta serie de artículos orientados a orientarte. Espero que hay sido de utilidad y que lo tengas entre tus apuntes regalones si te vas a dedicar a lado pigmentario de la gráfica (que es el lado que pesa, brilla, mancha y huele… Como todas las cosas sabrosas de la vida).

Un abrazo y… Arriba el Diseño!!!

Posteado por Oz |
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