Manejo Tipográfico

Parece que por un rato me va a dar por los capítulos y las series. Esta vez voy a asumir mi rol del más pigmentario de los “Digis” y desarrollaré uno de mis temas favoritos de clases y una de mis áreas predilectas del diseño; originales para imprenta. Muchos de estos contenidos les parecerán familiares a muchos colegas míos más jóvenes, pero también espero que sea de gran ayuda para aquellos menos jóvenes y con pocas horas de vuelo en pre-prensa; ese recóndito, impredecible e intransigente rincón entre el limbo y el purgatorio de nuestra profesión. Quisiera puntualizar, antes de comenzar, que es en esta etapa del proceso de producción gráfica donde los diseñadores solemos tener más problemas y donde nuestra imagen y prestigio suelen quedar por el suelo y con justa razón. En estricto rigor, el trabajo de un pre-prensista consiste en convertir tu archivo digital en un cliché para producción en serie… Y punto!!! Pues no. Al final de cuentas el pre-prensista termina siendo un fiscal ad-hoc, un salvavidas gráfico y hasta un consejero espiritual… Todo eso a cambio de tiempo, desgaste y a veces dinero.

He decidido comenzar por el manejo tipográfico, por parecerme uno de los temas más simples, pero a la vez fundamental desde el punto de vista de cómo hacer correctamente las cosas en pre-prensa. De hecho, la tipografía es uno de los primeros indicadores de que “algo” no salió bien en el proceso de impresión; color, calce, saturación de la tinta, etc… Cualquier detalle es acusado inmediatamente por la tipografía ¿Por qué? Porque la tipografía debe quedar impecable ¿Por qué? Porque el ojo del lector es particularmente exigente e intolerante a la tipografía mal impresa ¿Por qué? Porque la tipografía es un abstracto creado por nuestra imaginación, acuñado en nuestra mente e idealizado por nuestra vista… Y como todo lo que idealizamos, lo imaginamos perfecto, por lo tanto cuando no lo es y caemos de lo ideal a lo terrenal, nuestros sentidos (en este caso la vista) no perdonan. Pero vamos a lo nuestro…

Tipografía ≠ Fuente

Cuando nos referimos a un alfabeto gráfico de determinadas características e identidad solemos usar ambas palabras indistintamente, pero no son lo mismo. Para nada. La Tipografía es precisamente esa serie de caracteres alfabéticos que componen un conjunto reconocible, una colección, un sistema alfabético gráfico. La Fuente en cambio es el recurso de producción mediante el cual esa Tipografía se hace tangible, imprimible. En el pasado fueron moldes de plomo (de ahí su nombre) y actualmente son archivos digitales de atributos definidos y usos infinitos. Es necesaria esta aclaración porque en este post (y en los sucesivos) usaré estos términos con esa distinción.

Formatos de Fuentes y en qué afectan

Tal como pasa con cualquier tipo de archivo, las fuentes tienen formatos. Pero como no se trata de archivos de programa (como .PSD o .DOC) si no de archivos de sistema (como .TMP o .EXE), su compatibilidad y capacidades migratorias no son siempre flexibles. Hasta antes de Mac OSX, las fuentes dependían de cada plataforma (Mac o PC). Actualmente Mac reconoce la mayoría de las fuentes de PC, debido a que la mayoría de ellas son compatibles con Unix, el verdadero “core script” del Sistema X. Sin embargo, fuentes descargadas de sitios como Fontmania.com puede que no sean reconocidas. En ese caso, nada que hacer (y si hubiera no lo recomendaría). Si compatiblidad es lo deseado, mi consejo es preferir las fuentes Open Type (evolución para código abierto de True Type), asociadas originalmente a Microsoft pero actualmente masificadas entre todas las plataformas. Los otros proveedores de formatos estándares de fuentes son Adobe (originalmente para Mac) y True Type (originalmente para PC). Una de las decisiones que uno debiera tomar a la hora de elegir fuentes es en qué plataformas se van a procesar, pues la mayoría de las pre-prensas tradicionales usan Mac. De no ser compatible la misma fuente para ambas plataformas, lo aconsejable sería conseguir la misma tipografía pero en fuentes para Mac y PC por separado. Puede ser un trabajo extra, pero también una precaución, sobre todo en proyectos en equipos multidisciplinarios.

Administración de Fuentes en el Sistema Operativo

Uno de los recursos que más consume tiempo en el arranque de los programas (y del sistema operativo, por cierto) son las fuentes. Los diseñadores, por otro lado, debemos ser los únicos que creemos que tener “apenas 1000 fuentes” casi no alcanza para nada. No voy a entrar en ese análisis, sino en el de cómo gestionar la cantidad de tipografías que se quiera tener en el computador. Para eso hay que distinguir entre instalar y activar fuentes. No todas las fuentes instaladas deben eestar activas al mismo tiempo, después de todo uno trabaja en un par de proyectos a la vez. La solución es tener un adminisitrador de fuentes, como el Catálogo Tipográfico de Mac (Fontbook) o Suitcase Fusion para PC. Con estos programas es más segura la instalación, activación/desactivación y la sobre todo la desinstalación, pues hay fuentes que generan archivos ocultos durante su instalación y cuando solo se bota el archivo reconocible de la fuente, se generan almas en pena en el disco duro. Lo correcto entonces, debiera ser mantener activas solo las fuentes necesarias (las de sistema y las de los trabajos en curso) y al iniciar y terminar un trabajo, activar y desactivar las fuentes requeridas. Nuevamente esto puede parecer una pérdida de tiempo, pero no lo es. La verdadera pérdida de tiempo es esperar a que cada programa que se ejecuta cargue cientos de fuentes que no se necesitan. Muchos de ustedes deben estar recordando el laaargo tiempo que se toman sus programas cuando en el arranque aparece un texto que dice “reading (o “loading”, “exploring”, “initializing”) fonts“. Bueno, creo que es mejor perder 5 minutos una vez y no 1 minuto cientos de veces y sobre todo consumir recursos innecesarios.

Fuentes vs. Textos Trazados (Vectores)

Convertir un texto en trazado implica extirpar los metadatos de fuente tipográfica y quedarse solo con la información de los vectores que trazan cada carácter. Esto permite principalmente dos cosas; manipular gestualmente la tipografía y olvidarse de adjuntar la fuente al despacho de imprenta. Esta operación es irreversible, por lo que se recomienda guardar el archivo con otro nombre para no trabajar destructivamente. Pero como todos los recursos y soluciones, tiene sus límites. El primero es la editabilidad del texto, pues ya no es texto; si hay que cambiar una coma, agregar un tilde o ajustar el interletraje, no será posible (o sea evite cometer errores antes de trazar). La segunda limitante es el peso, pues al ser nodos y no fuentes, su peso aumenta por cada nodo que se agrega, así una solución que es ideal para afiches y flyers es inviable para folletos y publicaciones (a menos que estés dispuesto a dejar tu disco duro externo en la imprenta por unos días). Además cada tipografía está trazada por cantidades impredecibles de nodos, tan impredecibles como el peso final de una fuente trazada. Cuando trabajamos con fuentes, lo único que se carga en realidad al archivo de trabajo en cuanto a datos es la cantidad de persianas y los atributos de cada fuente en uso; el archivo tipográfico queda fuera del archivo de maquetación… De ahí que el peso no aumente proporcionalmente al uso y que sea necesario entregar la tipografía a pre-prensa.

Este post continuará…

Posteado por Oz |
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