Seguramente no muchos han escuchado este término. Y es lógico, porque a pesar de que en este neologismo aparezca un concepto que nos toca directamente, éste, no nace de nuestro lado. Este término, que suena a redundancia para nosotros (¿qué es diseño si no se piensa?) nos habla de “pensamiento de diseño” y recurrir a las metodologías proyectuales y creativas para la generación de proyectos. La idea es tomar del diseño su sensibilidad, intuición, curiosidad, atención a las tendencias, potencial para arriesgarse con algo nuevo y capacidad de reconocer las necesidades de las personas, y junto con la factibilidad tecnológica y la viabilidad de una estrategia de negocios, idear proyectos con valor para los usuarios/clientes y generar una oportunidad de mercado.

Gráfico Design Thinking

El DesignThinking, como concepto, nace de la mano de la famosa empresa de diseño IDEO y su CEO Tim Brown, quienes junto con SAP, han formado el Hasso Plattner Institute, más conocido como D-School, en Stanford University, lugar donde se está formando a los estudiantes en estas técnicas y procesos, trabajando multidisciplinarmente.

El proceso del Design Thinking, no es un proceso lineal como suele ser el proceso de negocios, y básicamente se debe pasar por tres etapas:

-Inspiración: Descubrir y definir los insights que motiven la búsqueda de soluciones a un problema u oportunidad.

-Ideación: Etapa en la que se genera, desarrolla y prueban ideas que puedan conducir a soluciones. Acá se encuentra el proceso creativo para gatillar ideas, procesos de prototipado, y selección de las mejores ideas.

-Implementación: Etapa en la que se ejecuta el proyecto, se generan las estrategias de comunicación y se buscan feedbacks para ver si hubo éxito.

Sobre todo en las dos primeras, el proceso pasará varias veces por ambas etapas, desechando, afinando y creando nuevas ideas.

El éxito del Design Thinking, está dado porque el proceso de generación de ideas, busca la experimentación, la espontaneidad (el brainstorming es rey), la colaboración multidisciplinar (sociólogos, antropólogos, ingenieros, diseñadores, expertos en marketing, científicos conductuales, etc), el testeo mediante prototipos directamente con los usuarios, el uso de las tecnologías disponibles, etc. Y sobre todo, porque siempre, el centro de las ideas son las personas, el usuario… el ser humano. A través del Design Thinking se pueden dar a luz productos, estrategias, servicios, experiencias entre otros, ligados a negocios, educación, turismo, gobierno, etc.

Como decía al comienzo, este concepto no nace de nuestro lado, sino del de los negocios, lo que lo hace un punto muy atractivo para el mundo del diseño. Si antes era difícil convencer a las empresas de que el diseño agrega valor y que es muy importante incorporarlo, hoy están convencidos que somos una herramienta primordial para innovar. Esto supone una oportunidad muy grande para nosotros, pero, que solo puede ser aprovechada si hacemos el clic necesario. Este clic tiene que ver con el cambio de la concepción de que nuestro papel está en la estética o cosmética. Hasta ahora pensamos que agregamos valor cuando una empresa nos llama y le hacemos el packaging para sus productos de exportación. Podríamos decir que sí, comparado a enviar esos productos en bolsas con etiquetas impresas a un color y diseñadas por el gerente, efectivamente hemos agregado valor. Pero, si queremos hacer una diferencia real, si queremos crear valor nuevo, relevante y único, debemos estar en otro nivel del design ladder. El design ladder es un modelo elaborado por el SVID, el centro de diseño sueco, que está tomado desde el punto de vista de las empresas, y a qué nivel incorporan diseño. Como muestra el gráfico,

Gráfico Design Ladder

  • En el primer nivel se encuentran las empresas que no consideran necesario el diseño e invertir en él. Por eso reurren generalmente a la copia o a su imagen tradicional e histórica.
  • En el segundo nivel se encuentran las empresas que incorporan diseño pero como styling, dando forma o preocupándose de la superficie.
  • El tercer nivel incluye a las empresas que consideran al diseño dentro del equipo de desarrollo de un producto, en la toma de decisiones. Aunque mucho mejor que el nivel anterior, el producto generado no modifica las unidades de negocio de la empresa.
  • El cuarto nivel es del diseño como motor de innovación, en el que se generan nuevos productos o negocios. A través técnicas de investigación se detectan nuevas oportunidades de mercado.

El Design Thinking vendría a ser el siguiente peldaño, en el que el diseño se incorpora como motor de gestión. Pero hay un tema preocupante, y es que los empresarios son los que se están formando en nuestra área, y no nosotros, que somos quienes tenemos la formación, talento y psicología intrínseca para el desarrollo de la creatividad. Es una oportunidad que, de no asumirla, nos quedaremos bajo el carro, y continuaremos siendo una disciplina cosmética (sí, cosmética… ¿o acaso al hacer nuestra pega hacemos estudios de usuario, semiótica, sociología, psicología, antropología y marketing?. No? ).

No hablo de formarnos como empresarios, bien saben que no es lo que pienso, sino de aumentar nuestras ventajas, preparándonos más y comenzar a vender nuestro servicio más allá del “monito” (como habló Diego en un par de post anteriores). Está claro que la formación que nos da la Universidad no es suficiente, por lo que debemos asumir que hay varios aspectos que quedarán para la educación contínua, y/o la autoformación.

Más adelante iremos ampliando los conceptos asociados al Design Thinking.

Referencias para este artículo y más información:

- Diseño Rentable, de Xènia Viladàs.
- Harvard Bussines Review, Septiembre 2008
- DSchool
- DesignThinking por Tim Brown
- IDEO

Posteado por Leplancton |
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