Mientras Madonna finaliza su tour mundial en Brazil, yo por fin me hago un tiempito para ordenar las ideas y los apuntes de lo que fue la visita al backstage hace dos semanas de este espectáculo que sinceramente dudo sea superado por otro igual en un futuro cercano. Puede parecer asincrónico postear sobre este tema tan lejos de los conciertos que presenciamos en Chile, pero dado que los méritos técnicos y la infraestructura de este show han pasado tan inadvertidos y han sido poco cubiertos por los periodistas de espectáculos y añadiendo que este tour aún está vigente, creo que aún es de interés… Yo por lo menos todavía estoy sobreestimulado con este tema.

Llegué al escenario pasado las 13:00 que es la hora en que se encienden y prueban todos los artilugios técnicos con que cuenta este show, así si hay algún problema o desperfecto, se dispone de 8 horas para resolverlo. Una capacidad de anticipación que deberíamos desarrollar. Quien aparece en la foto conmigo es Omar Montes, el gentil anfitrión que me permitió conocer el escenario que Live Nation (la productora a cargo de la gira) montó para Madonna. Omar es mexicano, tiene 25 años y es nada menos que el responsable del control de video para el concierto… ¡Cómo se llega a ese puesto a los 25! Montes estudió Producción de Cine y Video en Los Angeles y luego un postgrado en animación digital. Empezó trabajando para productoras de cine, luego productoras de espectáculos. Primero una gira con Ricky Martin, luego otra con Enrique Iglesias y después lo llamaron para ofrecerle esta gira. Así de simple.

Apenas llegamos al lugar, Omar me aclara “no se permite tomar fotografías”, lo cual funa la mitad de este artículo, porque muchas cosas se las tendrán que imaginar, empezando por la tremenda ruma de “caddie boxes” (las típicas cajas duras donde guardan los equipos para viajes), cientos de ellas como nunca había visto forman el pasillo improvisado que lleva al “Control Room”. Una vez en el  cuarto de control, que no era precisamente un cuarto, conocí al equipo que controla video, luces y audio. Son 11 personas ubicadas detrás y a un costado del escenario, rodeadas de equipos, la mitad de ellos analógicos. Le pregunté a Don Omar por qué MADONNA usa equipos analógicos sacados de una mesa de mezcla de los 80s; perillas botones cuadrados y palancas tipo potenciómetros (casi soviético), que parecen desentonar en un contexto donde el despilfarro es la tónica. “Muy simple” me dijo. Los equipos no pueden fallar. Si algo se echa a perder en estos equipos es cosa de cambiar un fusible o un módulo; si un computador falla, se necesita un técnico, partes específicas complejas y un nivel de incertidumbre que no nos podemos dar como lujo. Explicado así suena obvio; son equipos todoterreno y mucho más simples que un computador. Aunque hay muchos computadores -Mac y PC por igual- todas las salidas a amplificación, luces y video son analógicas; incluso las sorprendentes pantallas stealth screen (las de luces LED). Hablando de esos monitores, tuve la oportunidad de preguntar en qué se preparan los videos para esas pantallas de “baja definición” y para sorpresa mía, todo lo que es video se trabaja en Premiere y el tamaño del formato de trabajo es de 260 x180 pixeles (un pixel para cada punto LED). ¡Minúsculo! El encargado de controlar los LED screens me decía que es super importante la exactitud en los tamaños y las coordenadas, porque los soportes son bastante torpes y que si algo se superponía, todas las coordenadas se trastocaban y TA!!! Otra cosa sorprendente en esta oncena es que trabajan en tiempo real… ¿Se imaginan la locura? Nada está preconfigurado porque ningún concierto es igual a otro. Solo los videos son “preloaded” (pre-cargados) pero todo tiene una cuña de entrada para que ocurra en el momento preciso. 150 cuñas de entrada son las que este equipo debe calzar en cada concierto (más de una por minuto).

Una vez en el escenario, que más parece la cubierta de un portaaviones que un escenario de espectáculos, me pregunto cuánta gente se necesita para hacer funcionar esta bestia. Ochentaitantos me responden y la verdad me parece proporcional. Cada una de las 8 plataformas usan energía hidráulica, nuevamente al estilo soviético y cada operario las controla con dos llaves de paso tipo tina de baño: una para subir, otra para bajar. Me dejan jugar un poco con una de ellas y me siento más en un portaaviones ruso. Otro detalle sabroso… El automóvil es propulsado eléctricamente, se desarma en mitades y el conductor va dentro del “motor”, teniendo visibilidad a través del falsi-radiador.

Un aspecto técnico muy interesante es que todo el cableado del escenario es por medio de fibra óptica. Esto porque los cables normales tienen un “delay” (retraso) ínfimo pero apreciable y porque se genera mucha distorsión electromagnética y esto afectaría la señal. Claro con esos parlantes del terror, todos esos cables de alimentación y los demás equipos, se entiende que cualquier cable empieza a funcionar como antena y entonces las señales se ven afectadas. Cada pantalla LED tiene dos cables; uno de datos y otro de energía; todas las coreografías que se hacen con ellas (como la de Justin Timberlake) deben tomar en cuenta esta limitante para sus movimientos, por la distancia y los posibles cruces o enredos… Es un ajedrez coreográfico.

Tras recorrer el escenario por debajo, ver los cuartos de maquillaje y vestuario y los cuartos de control de escena y músicos, emprendemos la retirada, mientras los bailarines empiezan a llegar. Me llama la atención que todos son más bajos que yo… ¡Y eso es mucho! “Es que a la Señora le gusta sobresalir” me aclara Omar (“la Señora” es el nombre que se usa para todos los efectos no-contractuales). Finalmente me invitan a un almuercito en el buffet de Madonna, donde un equipo de cocineros ingleses e irlandeses han preparado una merienda humilde pero cumplidora… MENTIRA!!! No me quería ir. Por primera vez creo haber sentido impotencia estomacal. Un broche de oro para una experiencia enriquecedora e imprevista.

Espero que el reporte les haya servido para entender un poco mejor cómo funciona lo que no vemos de un concierto y para darse cuenta que por muy sorprendente que sea un espectáculo, las personas que están detrás no son semidioses ni superdotados. Son personas que han estado en el lugar correcto en el momento preciso (más de una vez)… ¡Y con las herramientas que se necesitan!
No es poco pedir, pero tampoco es tanto.

Un abrazo y… Arriba el Diseño!!!

 

Posteado por Oz |
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