¿Han oído hablar del proyecto de ley acerca de un Canon Digital que está preparando la SCD en conjunto con el Gobierno? No se trata de un tema novedoso, pues lo vi en FayerWayer hace varios días y ha rondado la blogósfera por semanas. Mi interés en este asunto es llamar un poco a la reflexión a mis colegas diseñadores (y no solo gráficos). Creo que nosotros, a diferencia de otros profesionales, estamos a ambos lados de esta confrontación entre protegidos e indefensos, víctimas del pirateo y favorecidos por él, perjudicados por el plagio o popularizados por la copia.

Pero de qué se trata… Por qué tanto interés en este asunto. Se trata de un proyecto de ley que, entre otras cosas pretende que con solo suponer que usamos algún material protegido por la SCD,  ésta nos cobrará una comisión, sin mayores pruebas o investigación; quien deberá demostrar que la SCD se equivoca es el afectado; o sea se contraviene el paradigma del derecho civil que supone que eres inocente hasta que se pruebe lo contrario. Además, si tienes o trabajas en una disco o pub y pones música (obvio) debes pagarle a la SCD la tarifa que ésta determine; una comisión que en caso de desacuerdo un tercero determinará. También contempla pedir un pago a nuestras ISP (Terra, VTR, Entel, etc.) por supuestas obras descargadas, costos que obviamente se traspasarán al usuario alias “presunto infractor potencial e invisible”, además queda la puerta abierta para que te demanden individualmente de comprobarse que te gusta la música y el cine más de lo que estás dispuesto o te es posible pagar. Finalmente y como guinda para el pastel, se eliminaría el Fair Use (“uso justo”); no podrás fotocopiar libros ni traducirlos con fines educacionales, adiós a la posibilidad de bajar libros en PDF de lugares como www.cuantolibro.com (si no conocías el dato, pues ya lo tienes), ni utilizar música o material de video para los mismos fines. Este punto en nuestro caso es crítico; la mitad del material que usamos en Digilicious para enseñar asignaturas digitales son referentes de audio y video de personas que admiramos mucho, pero que no merecen endeudarnos para enseñar. Aparte de todo esto la SCD quiere aplicar un impuesto adicional a toda cosa que se supone usarás para piratear, es decir un impuesto a impresoras, scanners, cds y dvds. Orwell tenía mucha imaginación, pero aquí se quedó corto. Este proyecto “marca la pauta del Gobierno en este tema” como lo aclara nuestra Ministra de Cultura, Paulina Urrutia.

¿Y nosotros los diseñadores dónde nos sentamos? ¿En la banca de los protegidos o en la cuneta de los perjudicados? Por un lado, nuestra propiedad intelectual ya tiene un paladín de la justicia, cosa que es bastante útil considerando el tema de plagio y copia que es uno de nuestros pasatiempos favoritos. No sería malo tener a quien acudir cuando alguien “te toma prestada” una idea sin tu consentimiento. Pero por otro lado, ¿Se imaginan pagando por todo, desde la música que descargan para iTunes hasta los tutoriales que descargan para aprender software? ¿No será mucho? ¿Nos merecemos este canon, tanto como los fumadores se merecen una ley antitabaco? Después de todo somos uno de los países con más altos índices de pirateo. Pero para nosotros los diseñadores, ver oír y leer son parte de la materia prima de la creación, de la innovación. Y si empezamos a pagar por nuestras fuentes de inspiración y nuestras biblias de hechicería digital, ¿deberemos empezar a traspasar esos costos a nuestros clientes?…

Me agradaría escuchar sus opiniones respecto de este tema, que de pasadita está entrando al Congreso para convertise o no en ley. Les cedo la palabra…

Un abrazo y arriba el Diseño!!!

Posteado por Oz |
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