Tuve mi primer Lego a los 7 años más o menos… Lo recuerdo porque sabía leer y escribir a duras penas. Crecí siendo fanático de estos juguetes y como no he terminado de crecer (aunque mi estatura diga lo contrario) lo sigo siendo. Lego es sin dudas el juguete que más se relaciona con nuestra disciplina, tanto desde la perspectiva del que la ejerce como la del destinatario. Uno de los pocos defectos de Lego es su precio, pero este caso es la excepción, ya que Lego Digital Designer (LDD) es un software gratuito (imaginar también lo es). El post de esta semana es, por lo tanto, acerca de Lego Digital Designer, y lo decidí tras una larga conversación respecto a este tema con mi maestro-ayudante Bruno Perelli, por varias razones.

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La primera y más obvia es que se trata de un software-fetiche que lo convierte en una extensión digital del fetiche de plástico que todos conocemos y que entrega una experiencia muy similar a la construcción de objetos reales en un entorno virtual que es una plataforma de interacción en tiempo real bastante ejemplar. Esto puede ser útil tanto con fines de ocio (un sano pasatiempo refrito del pasado) como con fines educacionales, por tratarse de una aplicación que permite de una manera motivante y muy lúdica una rápida familiarización con el manejo del espacio virtual dentro de un ambiente tridimensional y la realización de las operaciones básicas de desenvolvimiento en este ambiente. Personalmente lo incluiría en mi primera clase práctica de 3D a primer año, por ejemplo, y solo esa primera clase.

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La segunda razón se relaciona con el destinatario (es decir un aficionado a Lego de cualquier edad y ocupación) y las posibilidades que brinda esta herramienta al usuario. Se trata de un software gratuito que te permite no solo construir objetos 3D a partir de un modelo a medio camino como tutorial o partiendo de cero si prefieres, sino calcular un despiece de los componentes utilizados, calcular su costo (ya que cada pieza tiene un valor asociado en la base de datos online de Lego) y obtener un historial de los pasos necesarios para la construcción del objeto terminado; algo similar al historial de los programas de Adobe, pero llevado al límite de lo didáctico y lo práctico. Pero las posibilidades para un “Leguista” no terminan ahí. Puedes despachar tu modelo terminado a una galería online de Lego e incluso proponerlo para que Lego lo distribuya, lo cual implica una oportunidad comercial como armador profesional de Lego… Algo hasta impensado para quienes pensamos que esto era solo un pasatiempo.

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La tercera y última razón se relaciona con nuestra disciplina y estoy hablando de más de una de nuestras especialidades, ya que LDD tiene mucho que aportar al diseño gráfico, industrial, de ambientes y objetos, digital… En fin. Se trata de una herramienta digital que conecta un montón de variables y virtudes de una manera muy inteligente y compleja para un diseñador, a la vez de muy simple para un usuario. Los estudios de interfaz gráfica y posibilidades de la herramienta dan a entender que un desafío como el desarrollo de productos intangibles de diseño implica tecnología digital de punta, pero también una capacidad de conceptualizar, proponer y comunicar que evidentemente requiere una visión experta en temas como comunicación visual, modelamiento paramétrico, semiología de la imagen y teoría de la representación y simulación que pocas veces se presenta de manera tan transparente, empática y por ende “usable”. Echenle un vistazo a LDD con ojos de diseñadores y aprenderán mucho más de los que Lego nos enseñó cuando niños.

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Una vez más, jugar es aprender y aprender puede ser un juego… Pero en serio!

Posteado por Oz |
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